Ahí está, como en su casa. Y en parte, así es. Porque Aurora Pérez reside profesionalmente (y muchas horas al día) al calor del plató de Aída, en Globomedia. Se calla lo justo. Y eso, más el trabajo bien hecho, le hizo ser una de las alumnas más activas durante la licenciatura y en el Máster de Guión. Ahora dice que, precisamente, mostrarse abierta y participativa es una de las condiciones necesarias para ser guionista. Empezó su aventura profesional en Gominolas y, una vez cerrada la serie, se incorporó al equipo de guión de Aída. Está de suerte, no sólo por trabajar en la sitcom líder, sino también porque comparte tarea con otros antiguos alumnos del máster.

Comenzaste tu trabajo en Globomedia, en la serie Gominolas, a la que llegaste como documentalista. ¿Cómo fue tu llegada al equipo de trabajo y qué funciones desempeñaste?
En principio tenía un contrato de media jornada. Me encargaba de buscar los vídeos y las fotografías sobre hechos reales que se insertaban en los capítulos. También llevaba parte de las músicas con derechos de la serie. Pero no era un trabajo que me llevase todos los días de la semana, ni siquiera mi media jornada. Así que, mientras no tenía nada que hacer de documentación, me pasaba el día de mini-guionista. Al poco de empezar me ofrecieron incorporarme a jornada completa como guionista, aunque debía seguir, de vez en cuando, ayudando como documentalista. Poco a poco la serie fue perdiendo los insertos de imágenes y me quedé sólo con las músicas... que no eran más de media hora un día por semana.
Una vez que cursaste el máster, ¿qué diferencias has vivido frente a lo que fuiste aprendiendo en clase?
En las clases en general todo parece más fácil. O mejor dicho, mejor organizado. Cuando viene un guionista de una serie y te explica el proceso de creación es fácil pensar que es 2+2... pero la realidad es que no es así. No siempre están claros los plazos de entrega, o no se llega a ellos, o no se revisa a tiempo... Todo es más caótico de lo que pensaba. Eso no es un problema cuando te acostumbras, pero cuando llegas, al menos para mí, fue impactante.
¿Cuáles han sido las primeras lecciones que has aprendido, una vez que te has incorporado a una serie de televisión?
Que cualquier cosa, la más estúpida, hay que decirla. No es fácil decir cosas estúpidas... sobre todo con gente que no conoces y que crees que te están juzgando. Pero esas estupideces algunas veces, quizás pocas pero sí las suficientes como para arriesgarse, con la ayuda de los compañeros pueden ser grandes gags o situaciones potentes.
Después de la primera temporada de Gominolas, te han reubicado en Aída. ¿Qué estás haciendo en la serie, en estos momentos?
Ahora soy guionista sin más (que no es poco). Trabajo en un equipo con otros dos ex-alumnos del máster, Raúl Díaz e Iñaki San Román. Tras la cancelación de Gominolas me ofrecieron incorporarme a Aída como guionista de pleno derecho, sin taras de documentación, ni nada. Y acepté. Y aquí sigo.
Ya veías la serie, asististe a una de sus grabaciones... ¿qué es lo que más te ha sorprendido, ahora que trabajas en ella?
Lo que más me impresiona, y creo que me impresionará siempre, es la cantidad de personas y de esfuerzo que hay en cualquier capítulo de una serie. Es impresionante... tanto trabajo... para 30 ó 45 minutos... no quiero ni pensar en las series de 70 minutos...
¿Qué le recomendarías a los nuevos alumnos del máster, para saber cómo amoldarse a un equipo de guión como el tuyo (aparte de que vean Aída cada domingo por la noche)?
Que no se corten, nunca. Por supuesto que es más fácil decirlo que hacerlo, infinitamente más fácil. Nunca me he considerado una persona tímida, yo hablo con cualquiera por la calle... pero aún así cuesta, mucho. Sobre todo por la presión que uno mismo se mete en el cuerpo. Mis consejos son claros: relax y a hablar. Se perdona antes una estupidez que no llega a buen puerto (en la que no hay nada que perdonar), que una persona que no aporta nada al grupo. ¿Qué es lo peor que puede pasar si dices una chorrada? ¿Que te consideren participativa?
¿Y un último consejo?
Que es uno de los trabajos más divertidos del mundo, y si es comedia, más. Que no hay que desanimarse porque no contesten de una prueba o porque algún señor del máster te diga algo como: “No veo yo que valgas para la comedia”. El que la sigue la consigue, chicos.
volver a noticias de ex alumnos |